Irse o quedarse, el dilema en Miami ante el costo de la vida, ¿cuáles son las opciones?

Manolo Sánchez tenía la casa de su sueños. Cuatro habitaciones y tres baños en Miami Lakes, con un diseño a su manera que había ampliado de los 1,700 pies cuadrados originales hasta los 3,000 con que terminó y que lo dejaron muy satisfecho porque era exactamente como lo concibió.

“Tenía algo muy afectivo con esa casa”, dice Sánchez, contando que cuando vivían allí sus tres hijos, la amplia residencia con vista al lago era perfecta, pero luego los jóvenes formaron su propia familia y se fueron.

Sánchez, de 72 años, y su esposa Maritza, de 66 años, se quedaron solos, o peor aún, con un paquete de gastos que él llama “el dolor de cabeza”.

“El cheque del Social Security no alcanza para nada”, exclama Sánchez, sumándose al coro de protestas de los que dicen que Miami es una ciudad incosteable. “¿Qué se puede hacer con $900 de entrada, 4,000 y pico de taxes y 3,000 y pico de seguro. Es prácticamente imposible vivir”.

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